EL JUEVES DE SOFÍA

Escribir es escapar

El método de la filosofía – Sección 2

Sucede con el método algo muy parecido a lo que anteriormente estuvimos hablando con respecto al concepto de la filosofía.

El método filosófico puede describirse y/o definirse pero esto es siempre externo, es decir, no tendrá un contenido vivaz, no tendrá vivencia, por ende, nosotros debemos practicar ese método.

Para abordar la filosofía, para poder entrar en ella, debemos ser como niños. El que quiere ser filósofo debe infantilizarse, hacerse como un niño pequeño.

¿Que quiere decir esto? Que hay que estar dispuesto a percibir y sentir el mundo de la realidad, el mundo de los objetos ideales, los problemas y misterios, plantandose ante el universo y el propio ser humano con un sentimiento de admiración y curiosidad como un niño que no entiende nada. Dice Platón que la virtud del filósofo es admirase.

Esa admiración, es una disposición fundamental para la filosofía. Podemos definir esa disposición como la capacidad de problematizarlo todo. Es decir, de convertir todo en un problema.

Otra disposición muy importante es el espíritu de rigor del pensamiento, es decir, la exigencia de rigor, la exigencia de exactitud.

Por otra parte, tenemos que saber que la filosofía no es una ciencia. La filosofía es una disciplina tan difícil como una ciencia, pero no es una ciencia, porque ambas tiene diferencias de propósitos y métodos, como por ejemplo, que cada ciencia tiene un objeto delimitado y la filosofía se ocupa de cualquier objeto en general.

Hechas estas observaciones, podemos entrar de lleno a lo que realmente estamos explicando en este apartado, que es el método de la filosofía. Para esto, debemos recurrir a la historia de esta disciplina, a la historia del pensamiento filosófico.

Todo empieza a partir de Sócrates, en el siglo IV antes de Jesucristo, en Atenas. ¿Y cuál era el método de Sócrates? Era el interrogación. Él decía que el método de la filosofía es preguntar y a este método lo llamo mayéutica.

Este método socrático de la interrogación, es decir, de la pregunta y la respuesta, es el que luego Platón discípulo de Sócrates, perfecciona, o sea, la convierte en la llamada dialéctica.

Si bien la transforma, la dialéctica, conserva los elementos esenciales de la mayéutica, ya que mantiene la idea de que el método filosófico. Es una contraposición, no de opiniones, sino mas bien de una opinión y la critica hacia ella. Es decir y mejor explicado, que la dialéctica parte de una hipótesis que luego va a ir mejorando en base a las criticas que se le haga a ésta y a su vez criticando esas mismas criticas antes hechas, y todo esto por medio de un dialogo, o sea, por el intercambio de afirmaciones y negaciones.

Para Platón la dialéctica se compone por dos momentos: El primero consiste en la intuición de la idea y el segundo en el esfuerzo critico para aclarar esa intuición sobre la idea.

Pero esa primera intuición es una idea torpe e insuficiente, porque es una intuición en la cual marca el primer paso del camino hacia la meta de esa idea. Aquí es donde entra el segundo momento, la dialéctica, que es el esfuerzo por intuir y contemplar la idea, es decir, teorizarala hasta llegar a la idea final.

Aristóteles, amigo de Platón, pero según él mas amigo de la verdad, desenvuelve a su vez el método de la dialéctica. En lo que Aristóteles se fija es en el movimiento que realiza esa intuición por medio de a contraposición de opiniones, es decir, se fija como una afirmación se pasa a otra y esta a su vez a otra. Por lo tanto, podemos decir que éste se esfuerza en interpretar el vaivén de las opiniones. Esto, y no menos importante, llevo al origen de la lógica. No podemos decir, de todos modos, de que Aristóteles fue el creador de esta ciencia, ya que en la dialéctica de Platón, ya estaba implícita, pero podemos afirmar que Aristóteles fue quien le dio estructura y forma a la lógica.

Esta concepción de la lógica como método de la filosofía es heredada por los filósofos de la Edad Media, de Aristóteles. El método que siguen los filósofos de la Edad Media no es solamente como Aristóteles que sigue la cuestión de la deducción y la intuición racional, sino que también es la contraposición de opiniones. Podemos observar que los escolásticos y principalmente Santo Tomas de Aquino contempla el método de la prueba, el método del silogismo. Es decir, pone las opiniones frente a frente y saca sus conclusiones de que puede haber de verdadero y que de falso en estas premisas.

Lo importante aquí es destacar que estos métodos que se emplean antes del Renacimiento cociste en el ejercicio racional, o sea, la dialéctica. En cambio, en el Renacimiento, especialmente a partir de Descartes, el método se inclina, no tanto en la discusión posterior a la intuición, sino a la intuición misma y el método para lograrla. Por ello, podemos decir que el método filosófico, en la antigüedad y en el Medioevo era ejercido después de la intuición y en la Edad Moderna se ejercía antes de tener la intuición y como llegar a obtenerla. Por ende, el método ahora es pre-intuitivo y tiene como finalidad lograr la intuición.

He aquí una controversia entre dos grandes de la filosofía. Platón creía que el mundo en que vivimos es el reflejo del mundo el que no vivimos y que este ultimo, es el habitáculo de la verdad absoluta. Para Platón hay dos mundos y debemos ir de éste a aquél. Mientras que para Descartes este mundo, en el cual vivimos, y el mundo de la verdad, son uno y el mismo mundo.

La verdad, para Platón, es trascendente a las cosas, es decir, la idea es trascendente al objeto que vemos o tocamos. Pero para Descartes, cuando queremos tener un concepto, no nos fugamos fuera de ese concepto hacia otro mundo, sino que por medio del análisis obtenemos el concepto. Luego, el mundo inteligible para Descartes es inminente, forma parte, es el mismo mundo de la percepción sensible, y no otro mundo.

Dicho esto, podemos decir que el método cartesiano y a partir, especialmente, de Descartes, postula la inminencia del objeto filosófico. La intuición tiene que discernir.

Sin embargo, hay un momento, en el siglo XIX en el cual filósofos alemanes que han creado la escuela de la filosófica romántica alemana (Fitche, Schelling, Hegel) consideraron que el método de la filosofía es la intuición intelectual. Pero hay una contradicción en esto, porque la intuición no es intelectual, ya que la intuición es algo simple por medio del cual captamos la realidad ideal de algo, en cambio, lo intelectual alude al paso o transito de una idea a otra, lo que Aristóteles llamó lógica.

Lo esencial a tener en cuenta, o mejor dicho preguntase, es el por qué estos filósofos planteaban que el método filosófico tenía que ser la intuición intelectual. Porque le dan a la razón humana una doble misión. Por una parte es penetrar de forma intuitiva, en el corazón, la esencia de las cosas, y por otro lado, la otra misión de la razón, era construir a priori sin valerse de la experiencia, es decir, de una manera apriorística, por medio de conceptos y lógicas.

Para estos pensadores alemanes (Fitche, Schelling, Hegel, Krause, Hartmann, Shopenhauer) existe, entonces, dos momentos en la filosofía: El primero es de la intuición intelectual y, el segundo, es esa intuición que se va desenvolviendo para formar varias filosofías, como por ejemplo, la filosofía de la naturaleza, la filosofía del espíritu, la filosofía de la historia, etc.. Es lo que ellos llaman la “construcción del sistema”.

Estos filósofos anteriormente nombrados, pensaban de esta forma por el hecho de que fueron influenciados por la filosofía de Kant. ¿Y en qué consiste el pensamiento de Kant? Consiste en que él mismo propone la diferencia entre el mundo sensible y el mundo de las cosas en si mismo, es decir, entre el mundo de la realidad independiente de mi y el mundo de la realidad tal como aparece en mi. Lo lleva a considera y pensar de que todas las cosas en nuestro mundo sensible, son la explicación del espacio y el tiempo, de algo incógnito, profundo y misterioso que esta por debajo del espacio y el tiempo.

Sección 2

Fuente:

>Manuel García Morente (1937). “Lecciones preliminares de la filosofía” -Editorial Losada S.A., Buenos Aires.

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