EL JUEVES DE SOFÍA

Escribir es escapar

Rubio, dorado y brilloso

Es dorado y brilloso tu cabello rubio que se asemeja a una lluvia amarillenta por los pocos rayos que van quedando de un sol que se va escondiendo en unas nubes grises de un atardecer lleno de adversidades.

Lluvia que cae suavemente sobre mi piel y que se torna una analogía, expresando muy bien tu cabello que roza todo mi cuerpo físico.

Analogía que me hace dudar al analizarla, porque hay diferencias entre la lluvia y tu cabello rubio, dorado y brilloso.

Hay diferencia porque la lluvia es fría y tu cabello es cálido, que a veces no entiendo si es rubio o castaño claro, porque tus ojos reflejan una luz que encandilan mi punto de vista y la iluminación se distorsiona en el cuadro de tu presencia que veo al verte presente y al frente mio.

Quiero pedirte que seas sutil con los movimientos de tu cabeza, porque el roce de tu rubio y dorado cabello hacen en mi una persona que no logro conocerla.

Persona que en el momento del roce se transforma en algo distinto, tal vez algo simpática o romántica, quizás, algo tonta o loca, pero se que pierde el sentido de si, pierde la rutina y la monotonía del día a día.

Monotonía que hace en mi mas productivo y pro-activo, pero que no deja que el fluir de las cosas pueda ser mas vivaz en mi ser, no me deja disfrutar de momentos que mi psique se aqueja y se queja, pidiéndome placer y menos perfeccionismo.

Perfeccionismo que cuando esta frente de ti, se desconecta y se hace mas inteligible, ya que a la hora de ver tu lacio y rubio cabello, se convierte en la búsqueda de la excelencia y permite que los acontecimientos sean mas fluctuantes.

Donde lo que fluye es mi ser en tu ser, metido entre mi alma y tu alma, haciéndonos uno y eliminando nuestros egos, entendiéndonos más y comprendiendo el calor de nuestros cuerpos.

Cuerpos que con solo tocarse se elevan a un estado de unión y conexión, que nos permite activar ese fuego por dentro, y tan solo yo te pido que seas delicada con los movimiento de tu cabeza porque tu cabello roza mi piel y mi piel se eriza, y mi ser también.

Ser que sabe que estas cerca y que entiende todo a la perfección, entiende que significan tus miradas y que sensaciones comprenden la lluvia de tu brilloso cabello.

Ese ser, que aun así, prefiere la quietud y el alejamiento, porque sabe que un instante de tu presencia no le basta.

No le basta, por eso no prioriza el acercamiento porque espera ser monotonía, a cambio, de un un instante fervoroso y apasionado para que luego a posteriori venga el dolor y el sufrimiento.

Sufrimiento que no es bello cuando la soledad se hace eterna, cuando uno solo escucha una voz.

No es satisfactorio ese dolor, sino mas bien es un agravante, porque el pensamiento y la imaginación del querer rozar tu rubio cabello con mi piel, no es pasajero, sino que es algo con mucha profundidad, tan profunda que puede llevarme a la locura.

Locura que solo es saciada por un instante largo y sin el correr de las agujas del reloj.

Solo así y con tu lacio brilloso.

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