EL JUEVES DE SOFÍA

Escribir es escapar

Preguntas y respuestas entre vos y yo

Hasta que llegaron las preguntas, las tuyas y las mías. Preguntas conocidas y profundas para ambos. Peguntas abiertas, cerradas y mixtas.

Preguntaste si tu naturaleza física me entretenía. Mi respuesta fue que si, que me encantaba. Pero consideré repreguntarte y limitarte a que no sigamos con ellas.

Te limité diciendo que no sigamos que así estaba bien y luego te pregunte si estaba bien que te limite y me limite, ya que dudaba al hacerlo.

Me respreguntaste, sabiendo también que dudabas de tu respuesta ante mi pregunta, que si para mi estaba bien así.

Yo respondí que si, que me gustaba. Y ante mi respuestas, me dijiste que si a mi me gustaba así, así iba a ser.

Pero entonces, esa respuesta no me respondía lo que yo quería saber, a pesar de que esa respuesta que diste sea coherente.

Entonces, entendí que debía seguir con una pregunta, en la cual fue si a vos te gustaba así como me gustaba a mi.

Y vos sabiamente me respondiste que como me gusta a mi, te gustaba a vos.

Y yo complicando más las cosas, ya que algo no me terminaba de cerrar te respondí diciendo que en el caso de que no sepas como me gustaba a mi, te pregunte, como te gustaría a vos.

Y me respondiste inteligentemente que pensabas que yo pensaba que te conocía un poco.

Y fue la respuesta, que además de querer escucharla, me respondió y me aclaró las dudas que en mi habitaban.

Luego de eso, me explicaste que conmigo nada te detenía, que conmigo nada te frenaba.

Y yo te expliqué que me gustaría lo mismo que te gustaba a vos, pero te di a entender que hay un “pero” metido entre ambos, que ese “pero” era personal y no te incluía, que ese “pero” para mi era un freno.

Luego de escuchar eso, me rogaste que te lo explicara mejor y yo te dije que no era un “pero” malo, que era todo lo contrario, era bueno y por eso respondí que me gustaba así.

No comprendiendo que te estaba diciendo me pediste que por favor que no te deje así, que odiabas la intriga.

Y yo tratando de desviar un poco la conversación te dije que obviamente me gustaba de la forma que nos gustaría a los dos.

Respondiste intelectualmente con un “pero”… intentando sacarme explicaciones de la pregunta y poder obtener una respuesta mas exacta, precisa.

Yo, sin intentar que me insistieras, quería nuevamente desviar la conversación y te dije que no sabía como explicarlo o decirlo, que era raro, era difícil.

Vos con todos tus medios para poder llegar a una conclusión, insististe y me pediste que lo explique de la manera que yo pueda expresarla.

Y yo cedí, y respondí que la mejor manera de describirlo es que era un “pero motivador” y que de otra manera no sabía como explicarlo.

Me dijiste que por favor no lo explique de esa manera, no de esa tan generalizada. No lo comprendías.

Y traté de usar palabras sencillas y ser guiado por la inspiración para poder hacerte entender lo que yo trataba de comprender, ya que ni yo sabía lo que era, era raro.

Y comencé diciéndote que creía que todo esto era por una causalidad, es decir, que nos crucemos y nos conozcamos, porque según nuestras vidas necesitábamos encontrarnos, ya que yo era sometido por el exceso de la disciplina y la “perfección” y vos eras atrapada por la libertad y el desorden. Y te expliqué que lo tomaba como un punto de partida interesante, de aprendizaje, de entender las cosas desde otras miradas.

Proseguí diciéndote que creía que tu energía se trasmitía a mi ser y que aquella me motivaba y me ayudaba a que yo progrese el doble de lo que hacía en un día.

Te dije que tu forma de ser conmigo hacía que yo me vuelva más productivo, más proactivo.

Seguí explicándote, que la verdad era que me gustaba como era todo esto y que, la verdad es que no quería ni me gustaría que se corrompiera, es decir, perder eso de vos para conmigo, por un roce o por hacer lo que nos gustaría hacer.

Le aclaré que se trataba de una cariño hacia ella y que veía esta relación como una relación motivadora, inspiradora.

Y me dijiste que no te iba a perder y yo cegado por la inspiración y casi bruscamente te dije que no me interrumpas, que no acababa de explicar lo que querías que entiendas, ya que era difícil para mi también entenderlo.

Esa acción fue mala lo reconocí, más allá de que no te grite ni te lastime, en sí no lo haría jamas, pero me pareció una reacción bastante peculiar que luego me puse a pensar de ella ya que saqué la conclusión de que cuando la inspiración te sobrepasa hay que saber controlarse, pero dejarla que sea de un cierto modo.

Continué, diciéndote que para mi es una relación de amistad pero a la vez no la era, porque no quería que seas mi amiga, pero tampoco alguien para tener relaciones sexuales, más allá que me gustaría ambas cosas y la segunda me parecía mas interesante.

Te expliqué que era raro por eso era difícil de explicarlo, te dije que me gustaba tu presencia y tus palabras.

Luego te di a entender de que obviamente me plantee hacer lo que nos gustaría hacer pero que sentía que iba a perder esa capacidad motivadora y te aclaré que era la primera vez que me pasaba, que en era amor, era algo raro.

Respondiste que te encantaba que te vea así y que te hacía sentir bien, muy bien.

Me dijiste que el hecho de que me guste como eras o como pensabas, es decir, que me trasmitas algo bueno o esa energía de la que yo hablaba te ponía contenta.

Y que entendías totalmente lo que yo decía y mi pensamiento.

También me diste a entender de que si esta “amistad” o lo que sea que fuere, a mi me hace realmente bien y me hace sentir todo eso y que si sentía que con algo más se puede llegar a perder, te encantaba que lo diga porque hablaba muy bien de mi y como hombre.

Me dijiste que me veías de la misma forma, que te gustaba como era y como pensaba, que trasmitía paz y muchas cosas positivas.

Dijiste que tu conclusión era que lo que me haga bien a mi te hace bien a vos.

Escuchaba tu respuesta, te aclaré que yo no lo llamaría “amistad” que era algo más que la amistad pero que no era tanto como para llegar a hacer lo que nos gustaría, a pesar de que me cautivaba esa belleza y ese encanto.

También te comenté que no descartaba la posibilidad de hacer lo que nos gustaría hacer a los dos, pero que era a largo plazo y que esto no lo hacía porque no me atraías, sino más bien por algo que para mi era bueno, que en este sentido era egoísta, pero las ganas estaban.

Seguimos con nuestras preguntas y respuestas, luego siguieron y pasaron los días, pasamos ratos juntos, privadonos de todo, de miradas y comentarios.

Hasta que un día el largo plazo se hizo corto y llegamos a entender que las emociones y energías no podían ser contenidas, que lo nuestro iba mucho mas allá de toda cosa espiritual.

Lleno de todo, nos vimos obligados a actuar, a entender el mundo de otra manera, pero cada vez mas cercas, rozandos más, hasta que nos tuvimos al lado.

Descartando todo control de nuestro ser, eliminando los egos que por ahi paseaban y entregándonos a cada uno.

Pasados esos días y luego de concretar cosas intima, y miradas más conectadas, descubrimos que algo no encajaba, que algo no cerraba, que algo molestaba.

En es momento supuse que era momentáneo y que era solo el pasaje del postenerte y vos en ese momento entendías que me tenías que dejar solo, que las cosas eran así y que ese era mi deseo.

Hasta que se corrompió, no fue lo mismo, se hacía visible lo que predije, lo que te había explicad y así lo entendimos.

En el transcurso de las semanas nos dimos cuenta que era así y tenía que ser así, cruzamos miradas tímidas, serias, sin sentido y con poco trato.

Ese instante me hizo comprender de que no eras la que yo pensabas que eras, que seguís siendo la misma pero que tu libertad te supo ganar, cosa que me parecía perfecto que la dejes fluir.

El problema era que yo me desvíe del camino de la disciplina para que las cosas puedan fluir más, que las cosas sean de una manera distinta a la cotidianidad y que la monotonía de la realidad se vaya disminuyendo.

Me hacías entrar en un estado de abismo hacia al mundo, que no quería comprender las cosas anteriores como antes las comprendía.

En cambio, vos estabas transitando otro camino, la verdad no se si lo hacías al propósito o si solo eras así, pero te veías bien, convenida de tus convicciones.

Y es ahí que me di cuenta que eras un punto de energía muy importante pero que era tanta esa fuerza que me corrompía, que esa fuerza era capaz de alimentarse de mi ego y llevarme a puntos oscuros de mis pensamientos.

Entendí que debía volver a mi yo anterior, a mi día a día, en la monotonía absoluta, en la disciplina cotidiana, eso era lo que me hacía realmente más productivo y proactivo, tal vez no tanto como esa fuerza que me trasmitías, pero no me corrompía, no me destruía, era mas equilibrada.

Fueros momentos en los cuales duraron bastante de esa forma, distanciados por justas razones, hasta que llegaron los momentos de vernos distinto, vernos más, intercambiar miradas conocidas, pero ya conociéndonos, sabiendo como era el otro.

En medio de esas miradas y paralelamente con ellas, empezamos nuevamente a reír, a abrirnos más, hablar.

Nuevamente estábamos empezando algo que empezó y termino rápidamente porque así lo habías entendido, la diferencia fue que ahora sabíamos con qué y quién tratábamos, sabíamos un poco más de cada uno, sabíamos como pensábamos y nuestros ideales.

Quién sabe si esto seguirá así, lo que si sabemos es que nos gusta ir para arriba e ir luego hasta lo más profundo, nos gusta esta forma de actuar, complicada, pero sabiendo que las cosas fluyen un poco más, entendiendo que los dos aprendimos de ambos y que fue un modo de cambiarnos personalmente.

Quién sabe si las preguntas y las respuestas entre los dos tendrán afirmaciones o negaciones, pero creo que sabemos que nos gusta que esto sea así, que seamos ambos.

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2 respuestas

  1. Hola preparamos la apertura de nuevos colaboradores en masticadoresdeletras, estás invitado. Contacto en fleminglabwork@gmail.com saludos Juan re

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  2. Hola Juan, como estas? Dale, muchas gracias, ahora te escribo, un saludo!

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