La metafísica de Parménides – Sección 5

Heráclito paseando la mirada sobre las soluciones que el problema metafísico dan en la filosofía, encuentra que todas y ninguna son verdades, porque el ser auténtico, el ser en sí, es todo cuanto cae bajo nuestra percepción en cualquier momento. Porque el ser en sí es, según Heráclito, en continuidad de fluencia, en un continuo cambio.

Todas las cosas son el verdadero ser y están dejando de ser, para volver a ser, para devenir. El modificarse continuamente es, para Heráclito, la realidad fundamental.

Parménides de Elea introduce la mayor revolución que se conoce en la historia del pensamiento humano.

Elea es una ciudad pequeña al sur de Italia, que dió su nombre a la escuela filosofía que fue influenciada por Parménides, en la cual ésta históricamente se llama como “escuela eléatica”.

La filosofía de Parménides, el pensamiento de éste, se desarrolla a partir de la contradicción o polémica contra Heráclito.

Parménides analiza lo advertido por Heráclito y dice que éste ultimo explica que una cosa es y no es al mismo tiempo, puesto que el ser consiste en estar siendo, en fluir, en devenir. Entonces Parménides encuentra en esto, que el ser deja de ser lo que es, para ser otra cosa y al mismo tiempo en que entra a ser otro ser, deja de ser lo que es para ser otra cosa. Por ende, saca la conclusión de que en el principio del devenir hay una contradicción lógica, puesto que el ser no es, es decir, que el que es no es, ya que el que es en este momento, ya no es en este momento, sino que pasa a ser otra cosa.

¿Cuál será el principio de Parménides entonces? El ser, es; el no ser, no es. Y todo lo que no se adapte a este principio, éste dice , que es descabellado y sería un error. Porque las cosas tienen un ser, y ese ser, es. Y si no tienen ser, el no ser no es.

Este principio que descubrió Parménides le sirvió como base a los filósofos lógicos, en el cual, éstos lo llamaban “el principio de identidad”, en cuanto éste, les sirvió como base para su construcción metafísica.

Podemos afirmar que hay un único ser, es decir, que no puede haber mas de un ser, o sea, no puede haber dos seres, porque lo que distigue el uno del otro “es” en uno y “no es” en el otro. Llegado a esto, podemos comprender que hay una contradicción afirmando que hay no ser del ser. Dicho de otro modo, si hay dos seres, ¿Que hay entre ellos? El no ser. Y esto va en el lado contrario del principio de identidad, pero Parménides no lo llamaría así, sino que fueron los lógicos que después de él lo denominaron así.

Por lo tanto, podemos entender que como el ser es único, también debe ser eterno, porque si no seria así, este tendría un inicio y un final, pero esto indefectiblemente no hace caer que antes del ser, hay un no ser, y admitir que hay no ser, es admitir que el no ser, es. Y admitir que el no ser, es, es tan absurdo como admitir que el cristal es verde y no verde.

Además de eterno, el ser es inmutable, es decir, el ser no puede cambiar, porque todo cambio del ser implica el ser del no ser, por lo tanto, esto seria contradictorio.

Pero además de inmutable, el ser es ilimitado, es infinito, no tiene limites, o dicho de otro modo, no esta en ninguna parte. Porque estar en una parte es estar o encostrarse en algo mas extenso y por tanto es limitado.

También y además de infinito, el ser debe ser inmóvil, no puede moverse, porque moverse implica dejar de estar en un lugar para estar en otro. Porque estar en un lugar implica, estar en un lugar mas extenso que aquello que esta en el lugar. Ahora bien el movimiento consiste en estar estando, en dejar de estar en un lugar para esta en otro. Por ello, el ser es inmóvil.

Entonces podemos decir que el ser es, único, eterno, inmutable, infinito e inmóvil. Parménides es el niño de la filosofía, saca la conclusión de que este mundo abigarrado, de colores, sabores, subidas y bajada, todo este mondo sensible, es una apariencia, es una ilusión de nuestros sentidos, una ilusión de nuestra capacidad de percibir. Saca la conclusión de que hay un mundo sensible y otro inteligible.

¿Cuál es este mundo sensible? El que conocemos por medio de los sentidos, pero ese mundo es ininteligible, es absurdo, porque tropieza todo el tiempo con la lógica de que el ser es, y el no ser, no es.

¿Qué es el mundo inteligible? Es el mundo del pensamiento, es el único auténtico. Descubre el principio de la identidad, uno de los pilares para la lógica, pero además, descubre que lo único que tenemos para descifrar la realidad es nuestro pensamiento lógico y racional.

Parménides es el descubridor de la identidad del ser, el descubridor de la identificación entre el ser y el pensar. Los eléaticos son los primeros en practicar la dialéctica, o sea la discusión por medio de argumentos. La guía para descubrir la verdad del ser esta en la razón.

Sección 5

Fuente:

>Manuel García Morente (1937). “Lecciones preliminares de la filosofía” -Editorial Losada S.A., Buenos Aires.