La ira

Si bien en psicología se denomina a esta emoción como una emoción negativa, esta es una sensanción que es normal experimentar en la vida del hombre, además, todo lo que es negativo no necesariamente define algo negativo.

Esta es causada por medio de pensamientos a través de una determinada situación externa que se produce en torno al humano. La ira se puede producir por dos cuestiones o situaciones muy importantes:

Las frustraciones (como por ejemplo: No alcanzar metas, o que se interpongan o transgreden nuestros derechos, o cuando no obtenemos nuestras recompensas). Otros de los causantes son las situaciones adversivas (es decir, experiencias desagradables que facilitan conductas agresivas).

Creo que debemos dejar que se exprese esa ira y no controlarlas (es decir, que se exprese de otra manera mas productiva), siempre y cuando no dañemos a la otredad. Creo que debemos entender la ira como una energía más y así poder controlarla o mejor dicho canalizarla para luego realizar metas u objetivos que nos propongamos.

Después de todo ella se construye por medio de nuestro pensamientos por una situación adversa, después de todo nos hace mal a nosotros más que a lo demás si la tratamos de controlar y no expresarla. Es decir, hay que controlarla desde el punto de vista de canalizar esa emoción y entenderla como energía creadora e innovadora o productiva. Expresarla de una manera diferente, tal vez, escribiendo, leyendo, creando un proyecto, etc..

Hay que entender también que si no la ocupamos de esa manera nos envenena o puede que envenenemos a los demás, agrediéndolos o expresándonos de una manera mas banal y desperdiciando toda esa fuente tan potente que tiene el hombre de energía.

Después de todo la ira es un ácido que hace mas daño al recipiente que la contiene que aquel en el cual se lo quiere verter.