EL JUEVES DE SOFÍA

Escribir es escapar

Dimensiones del tiempo

El pasado, esa dimensión del tiempo que con el futuro, no existe, pero que nos aferramos tanto a él en algunas ocasiones que cuando estamos dentro no nos deja avanzar, nos genera miedo.

Esas situaciones que por más que queramos mirar para otro lado están ahí, porque son como heridas que fueron causadas por palabras no de aliento o esperanza o sosiego, sino mas bien de desvalorización hacia nuestro ser, porque al fin y al cabo estamos condicionados por esas palabras.

Desde el momento en que venimos al mundo escuchamos y construimos nuestros pensamientos y creencias a partir de palabras que repiten y dicen otras personas y que estas creencias son las que construyen nuestro pasado o nuestro futuro.

Pero en el momento que nos damos cuenta de ello, es el momento en el cual, estamos viviendo el presente consciente-mente, es el momento en el cual, nos damos cuenta que la cosa no iba por ahí, nos damos cuenta de que esas palabras se las puede acallar y que podemos comenzar a construir las nuestras, las propias.

El presente es la única dimensión que existe y que sabemos que está, lo podemos palpar, el presente es ese momento en el cual nos damos cuenta que arriba tenemos estrellas que rodean nuestras cabezas y que se las puede ver por el simple hecho que el sol las refleja con su luz, el presente es el momento en el cual nos damos cuenta cuando la briza de ese viento nos golpea constantemente la piel de nuestro cuerpo y atraviesa las palmas de nuestras manos que aún están mojadas por el pensamiento de ese futuro incierto o por el miedo de ese pasado aplastante.

Somos consciente de que el tiempo no existe, que son meras dimensiones que el mismo hombre creo para poder ordenar un poco más su vida, pero si llevamos el tiempo a lo cotidiano, y creemos en su existencia para un mejor orden, hay que empezar a entender más el momento presente, porque como bien todos sabemos es el único que, por así decirlo, tenemos o mejor dicho podemos comprender con el simple hecho de que la consciencia actúa de una manera más atenta.

Al fin y al cabo es la manera de que las pesadillas pasadas y las ansiedades futuras no se nos interpongan en nuestras cabezas e interfieran con nuestro pensamientos, distorsionandolos y creando una angustia desproporcionada.

Nuestro ser es ser presente. Somos la única especie que puede comprender esto a partir de lo anterior mencionado, pero que aún así somos los que peor utilizamos el momento actual, es decir, no somos ni dejamos ser, por la simple cuestión de que no frenamos y solo actuamos. Actuamos continua e inconscientemente, sin pensar y de manera automática. Lo peor de todo es que lo sabemos pero no lo hacemos nada, no nos estacionamos a comprender que nos pasa.

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