El realismo de las ideas de Platón – Sección 6

Platón y Aristóteles representan las dos cumbres del pensamiento griego. Platón debe parte de su filosofía al pensamiento de Parménides y, además, al pensamiento de Sócrates.

El sofista dialogo de Platón en el que dice textualmente que “Parménides confunde aquello que es, con la unidad de lo que ello es”. Es decir, dice que Parménides confunde las propiedades de eso que existe. Confunde, según Platón, el existir con lo que yo llamo consistir. Confunde la existencia con la esencia. Confunde lo que más tarde va a llamar Aristóteles la “sustancia”.

Pero Platón le debe a Parménides tres elementos muy importantes que son la intuición intelectual como instrumento para filosofar, o sea, el método para descubrir quien es el ser, que es el ser, quien existe, es decir, la razón, el pensamiento.

El segundo elemento que aprende de Parménides es el de la teoría de los dos mundos, es decir, el del mundo sensible y el mundo inteligible. Y el tercer elemento que recibe de Parménides es el arte de discutir, de pulir una argumentación, de contraponer tesis, o sea, la dialéctica.

Pero la influencia de Sócrates en Platón no es menos importantes. Sócrates aporta a la filosofía cosas fundamentales. Lo primero fueron los “conceptos” ¿Cómo descubre los “conceptos”? Porque se le ocurre aplicarlos a las cuestiones morales, a la vida moral.

Es decir, aplica el método que aplican los geómetras ¿Qué hacen los geómetras? Reducen las múltiples formas, sensibles, visibles a algo más especifico que son las “figuras”, o sea, los geómetras reducen, por decirlo de una manera, la complicadisimas formas de la realidad sensible y analizan esas formas (polígonos, hexágonos, triángulos, etc.).

Es por esto que a Sócrates se le ocurre aplicar el mismo método que éstos, pero en el mundo moral, donde en este hay acciones, propósitos, conductas que el hombre tiene. Sócrates reduce a estos, en la justicia, la templanza, la valentía, la moderación. Y luego de ahí, aplica el entendimiento, es decir, la intuición intelectual para poder definir que es la justicia, la templanza, la moderación y la valentía.

Y esa razón que lo explica los griegos lo llaman “logos”, es decir, el logos no es más que el “concepto” que hoy llamamos. Y cuando Sócrates pide el “logos” de algo, éste seria el concepto de ese algo. Pues bien, el concepto de “logos” es algo que Platón recibe de Sócrates.

Pero para Sócrates el interés fundamental de la filosofía era la moral, porque para éste el que es malo es porque no sabe. Esta convicción y esta idea de concepto la toma Platón. Platón convierte el concepto en el instrumento para la determinación de toda cosa en general, y pone en relación el concepto de “logos” con la idea de “ser” parmediano, y de acá resulta la solución de Platón la teoría de las ideas.

Platón distingue entre la metafísica como teoría de la existencia y la metafísica como la teoría de la objetividad en general. Ya hay en Platón, por consiguiente, una teoría de la existencia y una teoría de la objetividad, una teoría del objeto, una verdadera ontología, además de la metafísica.

La ontología de Platón sale del “logos” Sócrates ¿Qué es ese “logos”? Platón lo analiza y encuentra en ese “logos” una unidad sintética. Esa unidad de los caracteres que definen un objeto en la realidad, la esencia de ese objeto, la consistencia, unidad en una unidad indisoluble, y luego a esa unidad le conferimos la realidad existencial. esa es la idea.

¿Cuáles son estos elementos? En primer lugar, la palabra “idea” es un neologismo de Platón. Un neologismo es una palabra inventada, nueva, por eso se llama “neo logos”. Platón Invento esa palabra (idea) que en griego significa “ver”, de modo que idea significa visión, intuición intelectual.

Pero la idea es una intuición intelectual desde el punto de vista del sujeto que lo intuye. Dejemos ahora el sujeto que la intuye y centrémonos en la idea en sí misma, la intuida en esa visión, el objeto de la visión, y entonces la idea es dos cosas. En primer lugar, unidad, reunión insoluble. La esencia, la consistencia.

En segundo lugar, a eso le confiere a Platón la existencia real. De modo que las ideas son las esencias existentes de las cosas del mundo sensible. Cada cosas en el mundo sensible tiene su idea en el mundo inteligible.

Es decir, una idea es siempre una. Hay muchas ideas. El mundo de las ideas esta lleno de ideas. Pero cada idea es una unidad absolutamente indestructible, inmóvil, inmutable, intemporal, eterna.

La relación entre las cosas y las ideas es una relación en que las cosas participan de las esencias ideales, pero no son más que una sombra, decantación, imperfección de esas esenciales ideas.

Las sombras son en cierto modo participes de la realidad de los objetos que pasan, del mismo modo los seres contemplamos en nuestra existencia sensible, en el mundo sensible, no son más que sombras efímeras, transitorias, imperfectas, pasajeras, reproducciones ínfimas, inferiores, de esas ideas puras, perfectas, eternas, inmarcesibles, indisolubles, inmutables, siempre iguales a si mismas, cuyo conjunto forma el mundo de las ideas.

Y entonces, nuestro conocimiento, nuestra ciencia, nuestra “espisteme”, ¿En qué consiste? Consiste en elevarnos por medio de la dialéctica, de la discusión, de las tesis que se contraponen para llegar el mundo sensible, a una intuición intelectual de ese mundo suprasensible, compuesto todo él, por las unidades sintéticas que son las ideas y que a un mismo tiempo constituyen unidad ontológica de la significación, unidad ontologíca de lo que consiste, de la esencia, y al mismo tiempo unidad existencial tras esa unidad ontológica.

En el mundo de las ideas hay además una jerarquía. Las ideas están en relación jerárquica, mantienen entre si esas relaciones, que son a su vez otras ideas. Precisamente este será uno de los puntos del sistema platónico, y en donde la perspicacia profunda de Aristóteles sabrá encontrar el punto débil en donde penetrar.

Todas las ideas penden de una idea superior a todas ellas, que es la idea del bien. Para Platón, lo importante es realizar la idea del bien. Los estados políticos que sean mejor posible, se ajuntan lo más a esa idea del bien. Por eso pone toda su filosofía, toda su metafísica y toda su ontología al servicio la idea del bien, que es la idea suprema que rige y manda todas las demás ideas, del mismo modo entre las cosas que existen en este mundo sensible, aquella suprema que deberá más que ninguna coincidir lo más posible con la idea del bien, es el estado.

La filosofía de Platón dicta que las ideas son realidades que existen, las únicas realidades que existen, las únicas existentes, puesto que las cosas que vemos y tocamos son sombras efímeras, son lo que son indirectamente y por “me-taxis” o participación con las ideas.

Sección 6

Fuente:

>Manuel García Morente (1937). “Lecciones preliminares de la filosofía” -Editorial Losada S.A., Buenos Aires.