Infidelidad: La trampantojo filosófica del amor

Una de las cosas en la cual se rodea todo ser humano cuando esta tratando de relacionarse amorosamente con otra persona es el concepto de infidelidad.

La trampantojo del amor es la infidelidad de una persona hacia otra cuando ambas están en una relación amorosa. Es una trampa, una ilusión óptica que construye una parte para engañar o hacerle creer a la otra una verdad distinta de la realidad misma.

Es algo amargo si lo padeces y un tanto egoísta si lo concretas, pero a veces tiene sus razones, tal vez no se justifican, pero las tiene. Puede ser por el desenamoramiento, descuido de la pareja o efectos del alcohol, etc.

Pero la infidelidad y el amor no siempre van de la mano, porque la primera tiene más que ver con el deseo, y a pesar de cuan enamorados estemos, el deseo por otra persona siempre va a estar presente. Sin embargo, luego de esto, está la decisión de cada persona.

Lo que aquí tenemos que entender que el amor y el deseo son tan diferentes como el negro y el blanco, porque el primero tiende a idealizar aquel que amamos y el segundo esta más relacionada con el encuentro erótico o sexual.

El amor tiene que ver más con la construcción de ambas partes, los proyectos, el compromiso, la entrega, etc. En cambio, el deseo es instantáneo, momentáneo, urgente y puede que este presente aunque estemos enamorados de otra persona, siempre esta la posibilidad de que la tentación aparezca.

Llegado a este punto, cabe preguntarnos si ¿Es imposible ser fiel? Absolutamente no. Se tiene que tener muy en claro de que la fidelidad es como un contrato pactado con la otra persona, un acuerdo entre ambas, donde la ruptura de ese acuerdo es la infidelidad de las partes. La fidelidad va más allá de si estas o no con alguien.

Igualmente hay que comprender que la fidelidad no es solamente un compromiso con la otredad, sino que también es un pacto con uno mismo. Es decir, que tenemos que saber que van aparecer personas y tentaciones para con otra personas, pero tenemos que tener la voluntad y la firmeza de decidir que vamos a resistir a esas oportunidades, porque después de todo estas afirmando y agrandando esa voluntad, tu voluntad.

Nadie más puede hacernos sentir “completos” o “enteros” que nosotros mismos. Pero sí otra persona puede ayudarnos a sentirnos válidos, comprendidos y apoyados en ese camino hacia sentirnos un todo. Tal vez sea esa el alma gemela.

Pero esa alma gemela es para cada uno de nosotros, es decir, no existe ni la persona ni la pareja ideal. No hay persona ideal porque somos débiles, cometemos errores; y tampoco hay parejas ideales. Quizás, lo más cerca de un ideal es aceptar nuestra naturaleza imperfecta, y la de quienes nos rodean.

Podemos ser pesimistas y decir que el amor no existe, es algo que construimos y es imperfecto porque es una construcción de las personas y las personas son imperfectas. Todo ideal no es real, por lo tanto no existe. El problema es que si vamos por la vida buscando el amor ideal, cuando encontramos el real nos vamos a sentir defraudados, frustrados.

Dicho todo esto y para poder fortalecer los componentes del amor podemos decir que debemos alimentar el deseo sexual (Eros), ternura (Ágape) y amistad (Philia). los tres son fundamentales para formar lo que entendemos como amor verdadero y, si uno de ellos falta, la relación no será igual.

De todos modos podemos decir que, desde el punto de vista psicológico, el miedo a estar solo está íntimamente relacionado con el miedo a cambiar de relación, eso hace que el compromiso crezca. Podemos decir que es un punto a favor que tiene las parejas en cuanto a su relación.