¿Querer o necesitar? – Immanuel Kant

¿Cómo se si esa es la persona ideal?, ¿Cómo se si estoy en el lugar correcto?, ¿Cómo se si estoy enamorado? Esas son algunas de las preguntas que nos hacemos las personas en el momento que transitando una relación fuerte con otra. Y es ahí donde tenemos que diferenciar entre el querer y necesitar a la otredad, porque el querer viene muy ligado a la baja autoestima de una persona y cuando no estamos bien elegimos mal.

Podemos preguntarnos concretamente e ir directamente al grano, si lo que sentimos, ¿Es realmente amor hacia nuestro par o es solo un momento de baja autoestima?. Ahora bien, ¿De dónde proviene la baja autoestima? La podemos analizar a partir de los supuestos categóricos de Immanuel Kant, donde hay supuestos categóricos en los cuales no podemos dudar de ellos, porque creemos que son verdades que no se las pueden refutar, los cuales se las puede llamar entelequias. Por ejemplo, la lluvia cae de arriba hacia abajo.

Cuando somos niños esos supuestos categóricos son manifestados de diferentes maneras en comparación a los adultos que nos rodeaban, o en comparación a nuestro “yo” adulto. Aquí hay que aclarar que nunca dudamos de los esos supuestos, ni cuando eramos chicos ni cuando somos adultos, pero teníamos distintos supuestos categóricos en la niñez que en la madurez, por ejemplo, Santa Claus existe.

Entendido eso, podemos decir que los niños o cuando eramos niños teníamos un concepto acerca de nuestros padres, por ejemplo que ellos era buenos padres siempre y no lo dudábamos, es decir, este era un supuesto categórico para nosotros, algo en lo cual no dudábamos en absoluto. Esto pasaba porque los niños por el simple hecho de ser niños piensan de esa manera sobre sus padres.

Pero también Kant reconoció que hay otro supuesto categórico llamado, realidad. Entonces acá el niño tiene un problema ante la pregunta ¿Qué pasa cuando el supuesto categórico o la entelequia se confronta, se opone o no acompaña con la realidad? Cuestionado de otra manera, ¿Qué pasa cuando el niño cree que sus padres son buenos, pero a la vez estos lo golpean, lo maltratan, lo agreden, e infinidades de cosas que podría transitar ese niño en oda su etapa de crecimiento?

A esto se lo pues llamar principio de la contradicción lógica, que es un principio clásico de la filosofía y la lógica, que indica que una proposición y su negación no pueden ser ambas verdades a la vez, es decir, no pueden ser verdades al mismo tiempo y en el mismo sentido o lugar.

Entonces aquí el niño en el momento que los padres son malos, para con él, se planea inconscientemente un “enigma”, que es que los padres son buenos pero ¿Por qué en algunos momentos son malos con él?. Es decir, no puede dar de baja la verdad que se planteo sobre que sus padres son buenos padres y al mismo tiempo negar la realidad de que ellos si son malos padres.

Es aquí donde su mente inconscientemente lo resuelve de una sola manera y que es el no merecimiento, el no merecer que los padres sean buenos con él, es decir, se plantea mentalmente que sus padres son buenos pero que si ellos no son buenos con él es porque él no se merece ese respeto o ese querer hacia de sus padres hacia él. Es ahí donde el niño, se crea una tercera verdad que es, no me merezco nada de lo bueno de la vida.

Es por ello que dado este ejemplo el niño puede tener tres reflejos o percepciones sobre él en su madurez a partir de como los padres lo hayan tratado cuando era pequeño:

  1. Una de las percepciones hacia nosotros es la de “ser dignos de ser amados”, que eso seria lo ideal, es decir, libres para amar y ser amados, no por lo que hagamos o hagan los demás, no por lo que tengamos o tengan los demás, no por lo que demos o nos den, sino por quienes somos. Entiendes que no todos van amarte y que tu no vas amar a todos. Es un amor que no se necesita sino que se disfruta.
  2. El otro reflejo son las personas que crecen con la creencia de que tiene derecho de ser amados. “Yo tengo el derecho a que me amen”, “yo tengo el derecho que me den lo que necesito”, Yo tengo el derecho los demás no, y los demás están a mi alrededor para darme lo que yo necesito y yo no. Es una exigencia y obligación de que los demás me amen. Este principio es distorsionado y no ideal. Esta principio o percepción se manifiestan en aquellas personas que en su niñez tuvieron todo lo que quisieron o cuando los padres no lo dejaban a que se “golpee” un poco con la realidad, es decir, todo hacia bien, lo halagaban y adulaban.
  3. Otra percepción distorsionada y que es opuesta a la anterior, cuando creces con la creencia de que sos indigno de ser amado, y pensar de que cuando alguien te ama es por lastima o un error, no tienes seguridad en las relaciones y creen, ademas, que nadie puede amar como ellos. Es la que ejemplificamos anteriormente con los supuestos categóricos de Kant.

Sabiendo esto, es necesario no confundir el amor con la baja autoestima. Aceptemos que gustamos a quienes gustamos cuando somos como somos, no queramos agrandar a más gente cambiando nuestro carácter, porque entonces ni seremos ni gustaremos

Al fin y al cabo el amor no tiene que ser una necesidad que tiene que suplicarse. La diferencia entre querer y necesitar a alguien es poder decir, “puedo vivir sin ti, puedo comer, hablar, ver películas, sonreír sin ti, estoy rodeado de amigos, leo libros, salgo de fiesta y hago nuevas amistades, es decir, no te necesito para nada, pero te quiero para todo”.