¿Capitalismo de Estado o Capitalismo Liberal?

A partir de toda la historia económica mundial y de todo lo que estamos viviendo en el siglo XXI, podríamos preguntarnos ¿Hacia dónde vamos? ¿Vamos hacia un capitalismo de Estado? ¿Vamos hacia un capitalismo Liberal?

Empecemos definiendo lo que es el Capitalismo de Estado para entrar en contexto. ¿Qué es? El también llamado Socialismo Real lo podemos definir como un modelo que prioriza al Estado como participante principal de la economía por medio de sociedades e instituciones estatales, en el cual, compite con el sector privado dentro del sistema económico de un país.

Es decir, dirige todo lo relacionado con la economía, lo comercial y lo empresarial de un país como si este fuera una gran empresa. Esto se realiza a través de empresas o sociedades de tipo estatal que participan en el mercado en forma de empresas públicas, buscando el beneficio económico y compitiendo con empresas de índole privada. Por ejemplo: Los servicios estatales de correos o un ferrocarril de propiedad estatal.

Ofrece a los ciudadanos una mayor igualdad social, terminar con la pobreza y acabar con los abusos de los ricos, y gracias a esas promesas maneja toda la economía. ¿Y cómo la maneja? Controlando los precios, controlando el tipo de cambio, etc.

Ahora bien, ¿Qué es el Capitalismo Liberal? El también llamado Capitalismo Laissez-Faire (Dejen hacer – dejen pasar) se identifica con la doctrina económica del “liberalismo económico” o la teoría de laissez-faire, la cual dice que el Estado debe minimizarse y no debe intervenir. También aboga por el predominio de las empresas privadas, en el cual, estas pueden competir en un libre mercado.

Según la escritora y filosofa rusa Ayn Rand, “es el único sistema que, reconocido por la naturaleza racional del ser humano y por ende la libertad, se fundamenta en la relación entre la inteligencia, la libertad y la supervivencia del hombre”. “Solo en la sociedad capitalista de laissez-faire los hombres gozan de libertad para pensar, disentir y crear”

Rand sostenía que el hombre debe elegir sus valores y sus acciones solo mediante la razón, que cada individuo tiene derecho a existir por sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a otros para sí, y que nadie tiene el derecho a obtener valores provenientes de otros recurriendo a la fuerza física.

Sin embargo, todavía no definimos lo que es el Capitalismo, entonces vamos a ello. ¿Qué se entiende cuándo hablamos de Capitalismo? Es un sistema económico y social basado en los medios de producción, en la cual, deben ser de propiedad privada, donde el mercado sirve como un mecanismo para asignar los recursos y el capital es la fuente de generación de riquezas. Es decir, es un sistema de libre mercado.

Cabe preguntarnos aquí ¿Cuáles son los pilares o fundamentos morales del Capitalismo? Como primer pilar podemos tomar el respeto por la libertad del otro, por ejemplo, toda persona puede emprender cualquier negocio sin corromper el derecho de otra persona. Esto implica, por consiguiente y tomando como segundo pilar, respetar su propio derecho de propiedad. Es decir, es un sistema que se basa en la buena fe.

Otro de los pilares fundamentales del capitalismo es el sistema de competencia, en el cual, este sistema permite que los productos o servicios vayan mejorando, pero también este sistema competitivo a pesar de ser de competencia, valga la redundancia, es un proceso de colaboración. Porque este proceso de competencia-colaborativa hace que los productores, para poder satisfacer a los consumidores y a la vez ser competitivos, deban bajar los precios o mejorar la eficiencia y la calidad de sus productos/servicios como por dar dos ejemplos.

Comprendiendo todo lo mencionado anteriormente podemos tratar de responder la pregunta principal que nos hemos planteado. ¿Vamos hacia un Capitalismo de Estado o uno Liberal? La mejor respuesta a este cuestionario es tomando un ejemplo de la realidad y la actualidad en el mundo, que es el Covid-19.

Ya todos sabemos lo que está pasando en el mundo con respecto a esta pandemia, pero analizada desde el punto de vista económico, deja mucho que hablar y proponer.

Esta da a entender que el Capitalismo de Estado o Socialismo Real no es eficiente en ningún aspecto, sin importar el acontecimiento mundial que estamos transitando, puede ser que este siendo subjetivo con esta afirmación en cierta manera, pero la objetividad también muestra indiscutiblemente la realidad del asunto, más si estamos hablando sobre el marco Latinoamericano. Es decir, la pandemia le dio la posibilidad al Estado para que se reivindicara con la sociedad y nuevamente fracaso.

¿Por qué menciono esto? Porque si vemos la perspectiva Latinoamericana, podemos observar cuanta intervención y control se está impartiendo, y podríamos justificar la acción de las autoridades estatales en este contexto del coronavirus. Pero estas medidas de control en el contexto Latinoamericano no son como los de otros países, porque la coyuntura económica está cayendo aun peor y se está dirigiendo a una crisis económica aun peor que la crisis de salud.

Otro aspecto a tener en cuenta, es que las pautas de confinamiento en América latina no es la misma que otros países en la cual adoptaron una posición más voluntaria con respecto a la cuarentena, sino que por el simple hecho de incumplir con la orden judicial se abren nuevas causas penales o directamente llevando a los ciudadanos a la cárcel perjudicándolos.

Peor aún, obligando a las personas a quedarse en sus casas sin poder producir y manteniendo los impuestos altos, además, sin bajar el gasto público ni tampoco bajando los sueldos de los funcionarios estatales.

Esto ya depende de cada cultura y cada país, en la cual tienen que comprender hasta qué punto tiene que cumplir el rol el Estado y hasta qué punto no. Al final del día debemos replantearnos cuál es la solución, pero esto también depende de la sociedad y de la responsabilidad de cada individuo.

¿Cuál es el sistema entonces hacia donde tenemos que ir? Sin dudas hay que ir hacia el sistema que tiene como prioridad el derecho de propiedad, la estabilidad monetaria, apertura del comercio, regulaciones razonables y, lo más importante, una baja de impuestos.