A veces me pregunto

A veces me pregunto cuando va terminar. No digo que este mal. Sin embargo, ver a personas que no van más allá, que no se cuestionan ni se preguntan me genera ruido.

Tal vez estoy equivocado. Pero al fin y al cabo en algún momento el ser humano se consulta.

No digo que este bien o mal, pero me dan compasión aquellas personas. Compasión porque en términos finales son manipuladas.

No digo que este bien o mal, pero me dan celos aquellas personas. Celos porque no se maniquéan.

Tal vez entienden que esto es así y aquello es esa y ya terminó la cuestión o, quizás, siguen una rutina monótona conjunta. Siguen masas descaradas.

En fin, se que el tiempo y el espacio nos determina de alguna manera, pero en su gran mayoría podemos optar sobre las circunstancias que nos toca. Es mínimo nuestro libre albedrío pero es importante el aporte que hace nuestra consciencia.

Si debo sacar una conclusión a esta cuestión de porque las personas no se cuestionan y preguntan, encuentro en ello una razón que nadie quiere toparse con la tristeza ni la estupidez. Creo que nadie, a pesar de que todos nos cuestionamos en mayor o menor medida, quiere ahondar en temas filosóficos porque al final del túnel te desmadran.

Hacer filosofía es desestabilizarse, por eso esta bueno no hacerla todo el tiempo porque es como una sobredosis, te vas, te pasas.

Todo se nos desmadra, pero esta buenísimo que todo se desmadra cuando todo es macizo, pero también esta bueno aferrarse a algo cuando estamos tan desmadrados.

La filosofía propone la oscilación y la oscilación es un viaje de un polo a otro.

Ya que de eso se trata la filosofía en llegar a un punto dónde la ida no tiene vuelta, porque es un círculo vicioso que te atrapa y no te deja salir. Dónde las preguntas van y vienen sin parar, te vuelven loco.

No digo que es bueno o malo pero es bonito y a la vez ruidoso tomarte con una pregunta que es producto de otra.

Parar para que no sea bueno ni malo. Parar para que sea efectivo y eficiente. Porque al fin y al cabo no nos rinde compenetrarse todo el tiempo con la filosofía. Hay que parar.

Porque sino paras uno se desmadra, se consume, se vuelve loco luchando con el ruido mental de las preguntas. Y es ahí donde a veces me pregunto cuando va a terminar.